Escenario vacío. Voces en off.
El conejo: ¿A dónde vamos? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Cuánto tiempo estaremos ahí? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Cómo piensas arreglarlo? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Cómo podrás salvarte? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Has pedido a Jesús por tu alma? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Has hablado con Jesús? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Te has arrodillado ante Él? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Sentías ganas de llorar? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿A dónde vamos? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Cuándo acabaremos? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Es tu despedida? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Terminaremos pronto? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Terminaremos muertos? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Sin alma? La niña: No lo sé.
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El conejo: ¿Sin cuerpo?
La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Sin desesperación? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Has visto ángeles? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Has vistos caballos? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Has visto cristales rotos? La niña: No lo sé.
El conejo: ¿Sabes que nada cambiará? La niña: Sí.
El conejo: ¿No sientes miedo? La niña: Sí.
El conejo: ¿No sientes que la sangre se despide de ti?
La niña: Sí.
El conejo: ¿No sientes que tu corazón se congela? La niña: Sí.
El conejo: ¿No sientes la falta de saliva? La niña: Sí.
El conejo: ¿Traes todo? La niña: Sí.
El conejo: ¿Te has comunicado con los muertos? La niña: Sí.
El conejo: ¿Les pediste un poco de amor? La niña: Sí.
El conejo: ¿Te están esperando? La niña: Sí.
El conejo: ¿Son muchos? La niña: Sí.
El conejo: ¿Son comprensivos? La niña: Sí.
El conejo: ¿Cuidarán de nosotros? La niña: Sí.
El conejo: ¿Pase lo que pase? La niña: Sí.
El conejo: ¿Te cerrarán los ojos? La niña: Sí.
(Pausa.)
El conejo: Cuando era pequeño, rezaba todas las noches. La niña: ¿Creías en Dios?
El conejo: Sí.
La niña: ¿Y ahora? El conejo: No lo sé.
La niña: ¿En qué crees ahora? El conejo: No lo sé.
La niña: ¿Quién es tu Dios ahora? El conejo: No lo sé.
La niña: ¿Quién te salvará? El conejo: No lo sé.
La niña: ¿Por qué no rezas?
El conejo: He olvidado cómo.
La niña: Repite conmigo (El conejo repite al unísono): Jehová es mi pastor y nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor a su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores. Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. Amén.
El conejo: Amén.
Larga pausa. Se oye un disparo. Cae el telón.
