Oía unos pasos
cuando se iba a dormir.
Con la cabeza en la almohada empezaban lentos —nunca corrían—
puso la oreja en el colchón y sospechó su origen:
venían a visitarlo desde la noche.
Oía unos pasos
cuando se iba a dormir.
Con la cabeza en la almohada empezaban lentos —nunca corrían—
puso la oreja en el colchón y sospechó su origen:
venían a visitarlo desde la noche.
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