La revista online

de la victoria

1 de Febrero de 2007

No fue tu nombre el borrado de la piedra otoñal
ni fueron tus caminos
agrietados
por espumas imborrables,
ni fue tuya la vistosa copa de oro saboteada
ni tus letras vocales
fueron sepultadas en barros polvorientos
y mundanos
No fue tu nombre el arrancado con la planta de maíz
ni fuiste bañado en las harinas
de la angustia,
ni te ahogaste en crudos y extranjeros aires
ni abrazaron tus hijos
lacrimosos sepulcros:
mierdas pisoteadas por ejércitos de hormigas
y de ángeles


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