Si, claro, por supuesto, tan agradecido
por mis pelos, mis ojos y mis veinte uñas, por mi esqueleto tan bien distribuido,
por mis litros, mis kilos, mi estatura…
Agradecido también por mis diez dedos, mis dos orejas y mi nariz única,
por mi aparato urinario y por el digestivo, por mi piel frente al sol, bajo la lluvia…
Debidamente agradecido por tener un cuerpo, por pasar por un tiempo donde la vida pasa, por cada día que duermo y me despierto…
